CO2 y mosquitos: la solución que “imita” al ser humano para el verano
Con la llegada del calor, los mosquitos vuelven a convertirse en un problema habitual en ciudades y espacios exteriores. Ante este escenario, el sector apuesta cada vez más por soluciones eficaces y sostenibles, como el uso del CO? en sistemas de captura de estos insectos.
¿Por qué funciona?
Los mosquitos localizan a las personas principalmente a través del dióxido de carbono que emitimos al respirar. Este gas actúa como un atrayente que les guía hasta su objetivo. Las trampas con CO? aprovechan este comportamiento natural: liberan el gas de forma controlada para simular la presencia humana y atraer a los mosquitos desde cierta distancia.
¿Cómo actúan?
Una vez que el insecto se acerca, el sistema refuerza el “engaño” con calor, humedad y atrayentes que imitan el olor corporal. Así, la trampa no se limita a repeler, sino que captura activamente a los mosquitos antes de que lleguen a picar.
El CO2 es el principal atrayente para la mayoría de las especies, lo que hace que estas soluciones sean especialmente eficaces. Además, funcionan de manera continua, actúan sobre distintas especies y reducen el uso de insecticidas contaminantes que perjudican al medio ambiente.
Más que capturar: reducir la plaga
A medio plazo, estos sistemas ayudan a disminuir la población de mosquitos, ya que capturan hembras, que son las encargadas de picar a los humanos, antes de que se reproduzcan. Por eso, son un complemento clave dentro de estrategias de control integrado.
La clave en verano
En los meses de más calor, anticiparse es fundamental. Combinar este tipo de tecnologías con la eliminación de agua estancada permite mantener mejor controlada la plaga y reducir las molestias.
Blog facilitado por: Jordi Mallén Pomés. Product Manager Food and Helium Southern Europe - Carburos Metálicos
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